Leh,…capital del reino

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Permitidme que hoy os hable de Leh, capital de Ladakh.  Leh huele a pan recién hecho en cuanto amanece. Y brilla en tonos rojos cuando anochece. Leh es ruidosa y tranquila a la vez. La capital de Ladakh es una amalgama de gentes, religiones, estímulos y sorpresas.

Llegas a Leh y miras cómo se cruzan contigo tibetanos, monjes, musulmanes, burros y vacas. Una mezcla de India, Tibet y recuerdos de Asia Central se mezclan ante mis ojos.

Mientras escuchas la llamada a la oración que proviene de la Mezquita del  Viernes (Jama Masjid), contemplas a los monjes tibetanos haciendo sus compras, o a mujeres hindúes que vienen y van concentradas en sus cosas. Respiras las diferencias.

Leh-24Leh fue durante días, base de nuestras idas y venidas para visitar diferentes valles o zonas mas remotas como los lagos de Pongong o Moriri. Llegar a Leh cada vez después de recorrer burradas de kilómetros , sin ver más almas que las que transitan por esas carreteras, es un soplo de aire urbano y de abundancia. Estamos a 3.505 metros de altura sobre el nivel del mar, y después de haber atravesado puertos que suman otros dos mil metros a esta cifra, la verdad es que la respiración y los movimientos se expanden de nuevo.

Además Leh se está poniendo guapa. Las obras de urbanización están por doquier y nuevos edificios, que intuyo que serán hoteles, se están levantando en cualquier rincón de la ciudad. Grandes avenidas como la Main Bazaar, una arteria que recorre buena parte de Leh, ancha, amplia y peatonal y repleta de tiendas, restaurantes y alojamientos están tomando la ciudad.

Leh tiene ya un punto de sofisticación, urbanidad y occidentalismo. Quizás no termine de gustar al viajero que busca lo auténtico, pero también quizás tampoco las gentes del lugar quieran quedarse en  la Edad Media.

Creo que nunca llegue a pasar un día verdaderamente completo en Leh porque como ya he dicho era como base de operaciones para visitar distintos puntos de los alrededores. Aun así, en los ratos que aproveché a explorarla fue un verdadero placer conocerla.

Me llama la atención por el contrapunto paradójico el ver a los monjes con sus elementos del siglo XXI en la mano, ya sean relojes, gafas de sol, smartphones o tablets, y me choca porque yo relaciono el budismo con una especie de retiro espiritual para alcanzar la felicidad. Pero en fin, quién soy yo para juzgarles. También hay muchos ejemplos de curas y monjas católicos que no son lo que aparentan ¿no? Es por ello que toca recuperar el famoso dicho: El hábito no hace al monje.

Volvamos a la ciudad. No hay que dejar de dar un paseo por las calles del viejo Leh. Como en cualquier parte vieja de cualquier ciudad oriental, las calles están organizadas por gremios.

Aquí las telas, allí los sastres para hacerte un traje, un magnífico abrigo tibetano, o un salwar kameez que es ese vestido de camisa larga y pantalón que llevan las mujeres, de alegres colores. Por allí las carnicerías, y más allá los barberos, y los joyeros. Los vecinos conversan, compran, venden. Las calles siempre llenas de gente…y por último los los Tibetan Refugees Market. Son varios los mercadillos con los que los refugiados tibetanos tratan de salir adelante en esta nueva patria, tras escapar de sus tierras ocupadas por China.

Leh-5En Leh puedes encontrar de todo, desde una quizá necesaria tarjeta de memoria extra para una cámara, productos de belleza,  ropa de montaña a muy buen precio, pasando por todo tipo de recuerdos de viaje. La mercancía estrella son las pashminas de la cercana Cachemira o las propias de Ladakh a base de lana de Yak. Ah! y no dejes de comprar unos albaricoques del Valle de Leh, pequeños y muy sabrosos, ya sean frescos o secos en los puestos de la acera.

Y hay monumentos para visitar? Os dire que si, tenemos el Palacio Real, la Mezquita del Viernes (Jama Masjid), el fuerte del siglo XVII, el Gompa Tsemo y la Shanti Stupa. Todos con un atractivo especial y para los amantes de la fotografía, la mejor hora es cuando se pone el sol…

Leh-19En Leh estarás distraído, se come muy bien y aunque esté llena de militares, se respira paz…

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