Vivir bereber…vivir en el desierto.

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Acabo de llegar de mi periplo por el sur de Marruecos, siendo uno de mis objetivos iníciales adentrarme en las dunas del Erg Chebbi y para ello nada mejor que hacerlo desde Merzouga, su puerta de entrada.

dscf0195Merzouga es un pueblo que linda con el desierto del Sahara. No es muy grande, construido en su mayoría a base de adobes, donde toda la variedad de ocres está representada en el paisaje. Es esa clase de lugares que te mantienen sin aliento durante toda tu estancia.

Allí el tiempo no funciona de la misma manera que en el resto del cosmos. Hace ya unos años en viaje por Siria ya me dijeron: “Vosotros los occidentales tenéis relojes, pero nosotros tenemos el tiempo”.  Parece que no pasa, que el mundo ha decidido dejar de girar en esa latitud, pero cuando miras el reloj te das cuenta de que es al contrario, antes de daros cuenta ya os estáis marchando. Por eso quien pasa por Merzouga vuelve. Y es que todo el tiempo es poco en Merzouga.

En el Erg Chebbi, las dunas alcanzan hasta 150 metros de alto. Y es que adentrarse entre estas montañas de arena, es estar en un lugar donde poder escuchar el silencio. Sí, he escrito “escuchar el silencio”. Y es que aunque creáis que sabéis lo que es el silencio hasta que no estáis en el Erg Chebbi no lo vais a sentir de verdad.

dscf0253Por eso, todo el que llega hasta Merzouga viene con la intención de dormir al menos una noche en una haima (casa típica de los nómadas) en mitad del desierto. Cenar bajo las estrellas y escuchar a los bereberes tocando sus instrumentos alrededor de una hoguera es una de las experiencias más únicas que puedes vivir y que sin duda os recomiendo. Basta solo una noche en el desierto para darse cuenta de la pequeñez del hombre.

dscf0234Pero no solo es eso. Antes hay un atardecer. Mientras el sol se va escondiendo va pintando la arena con sus rayos. La arena parece oro y por un momento el mundo se para. Y entonces piensas que no puedes ver ya nada más bonito que aquello, para descubrir que en el cielo nocturno no cabe una estrella más. Que la vía láctea es un macizo de luz. Y al cabo de unas horas hay la salida del sol por el horizonte contrario…y al final quieres que ese viaje no acabe nunca.

Los bereberes, que se denominan a sí mismos Amazigh, la gente libre, son los habitantes de esta región. La etnia bereber y su cultura se extiende por todo el norte de África alcanzando una población de más de 20 millones de personas y en Marruecos la encontraremos asentada una vez crucemos el alto Atlas, ya sean en las montañas, en la costa o en el desierto.

dscf0247En sus inicios, lo bereberes del desierto fueron grupos nómadas, mientras que el resto se han dedicado toda su historia a la agricultura y al pastoreo. Pero el turismo ha cambiado el modelo de vida del bereber del desierto y ahora se han transformado en expertos guías o trabajadores en los hoteles y alojamientos que han surgido en sus pueblos.

dscf0268El bereber es gente sencilla y amistosa, no es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita, y ellos con poco ya son felices, con la sonrisa en la cara. Como la gente del desierto, hospitalarios y con una facilidad para la música y para contar historias que los convierte en unos compañeros de charla perfectos. Con una filosofía de vida muy superior a la nuestra, donde la mujer bereber enseña su cultura a sus hijos a través de la música.

Ahora, las largas caravanas de camellos conducidas por bereberes para los intercambios comerciales a la legendaria  y sacra ciudad del islam Tombuctú, ya son historia….

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