Cuando viajar era otra cosa …

Bueno, ya tenemos los puentes de Diciembre y las vacaciones de Navidad en el punto de mira y eso quiere decir que ya se nos despierta el instinto de viajar. Por supuesto algunos pocos ya tenéis pensado visitar la Agencia de Viajes y otros ya estáis chafardeando mil WEBS en busca del viaje bueno, bonito y por supuesto barato, y cerrando lo antes posible las oportunas reservas, no sea que os quedéis sin viaje. Pero hoy os invito a hacer un viaje al pasado y recordar cómo eran nuestros viajes de antaño, cuando eso del Internet ni sabíamos que iba a existir.  Os parecerá que hablo de la edad media, ¡Pero, no! Esto ocurría solamente hace dos días…
Madagascar-017En primer lugar íbamos a una agencia de viajes a reservar los billetes de avión y los hoteles. Los hoteles te los enseñaba un señor o señora de la agencia en un folleto o catalogo de viajes. Tú te creías lo que te decía aunque con toda seguridad ni él o ella jamás habían dormido en ese hotel y te ibas tan contento sin saber que a lo mejor acababas de reservar una noche en la Casa de los Horrores. Para confirmarte una plaza en el avión podías pasarte tres o cuatro días. ¡Aquello estimulaba mucho la virtud de la paciencia y así empezaba también la emoción del viaje!

Ahora, nos conectamos a través de nuestra tablet a una agencia on-line y lo compramos y confirmamos todo al instante.
Quien no recuerda los antiguos billetes de avión, de aquellos engorrosos y frágiles boletos llenos de hojas y papeles de calco con el trayecto aéreo! Cuidábamos como oro en paño nuestro billete físico de avión porque tenían además una desmedida tendencia a perderse. Y si lo perdías… ¡te metías en un lío monumental para conseguir que te hicieran un nuevo billete! ¡Qué angustia de viajes, guardando aquel boleto como si fuera nuestra vida en ello! Qué diferencia en estos tiempos en que la tarjeta de embarque es un simple código QR del Smartphone.

Ya con el viaje en el bolsillo, íbamos a la librería, a la Altair de turno a comprar mapas y guías de viaje. Lo explico…: Para los nacidos después de 1990, un mapa es una cosa como Google Maps pero que se dobla y una guía de papel es como la suma de varias docenas de blogs y webs, pero impresos, ordenados y encuadernados. Ahora llevamos mil aplicaciones en el móvil con todo tipo de guías y páginas de información.

Ya con el billete en la mano entrabamos al aeropuerto, cuando viajar en avión tenía su glamour. Nos íbamos a la sala de espera para el embarque y leíamos revistas y libros. Sí, lo juro. Antes existía una cosa de papel llena de letras que te entretenía un montón durante las horas de espera. Ahora desesperadamente buscamos wi-fi gratis cruzando todo el aeropuerto con el móvil en la mano y brazo alzado y pulsando compulsivamente el botón de actualizar Facebook y Whatsapp para ver si hay nuevos mensajes.
Sri Lanka-154Por cierto, alguien se acuerda ya de mandar postales, con su sello y todo. ¡Que tierno¡ Lo peor de las postales era que como tuvieras la letra grande no te cabía más que el saludo y la despedida, pero que mas daba. Llegaban siempre a destino un mes después de que hubieras vuelto de tu viaje. Hay que ver como Whatsapp y Skype han sido los verdugos de las postales.
Y que decir, cuando hablabas con la gente para interesarte por donde comer o saber de tal o cual restaurante o lugar pintoresco…que grandes momentos cuando no existía Google Maps. Ahora con el GPS, vas y vienes y no te enteras ni por donde circulas. Ahora es Tripadvisor quien nos da de comer!
DSC_1697Y para los que nos gusta la fotografía, como nos han cambiado las cosas…..disparábamos las fotos con cuentagotas y es que a mil pesetas el carrete y otras mil pelas el revelado…. cualquiera iba haciéndole fotos a las tonterías que fotografiamos ahora. Con la fotografía digital, pues nada, 3.000 fotos por viaje. Como son gratis! Y si salen mal no importa. Les pones un filtro y son una obra de arte en Instagram.
Recuerdo que a la vuelta, torturaba a mis amistades y familiares con interminables sesiones de diapositivas post-viaje. Nada, les soltaba una ligera sesión de 500 diapos de tirón que hacían de “Apocalypsis Now” un breve videoclip turístico del Vietnam. Ahora lo hacemos más sutilmente. Les damos el mismo tostón a las amistades, pero compartiéndolas al momento en Facebook, Flick.r, Twitter,…Ah! Y antes también montabas tus fotos de recuerdo en un álbum, y una vez pegadas las fotos en el álbum, nunca mas volvías a abrirlo para verlas. Ahora las almacenamos en nuestro Iphone o Samsung para enseñarlas en cualquier reunión y con la excusa más nimia, sin importarte ni lo más mínimo si a los otros les importa un bledo tu foto.

Y por último, no hace mucho, disfrutábamos con un atardecer o un paisaje en silencio y sin estrés. Esos  momentos los saboreábamos mucho más! Pero ahora, vemos una puesta de sol y al momento lo tuiteamos, guasapeamos o feisbukeamos para acto seguido responder a todos los que nos contestan. Cuando te vienes a dar cuenta, se ha puesto el sol y tú no te has enterado de nada. Ya veis, así viajábamos antes de que el mundo se volviera digital y tremendamente acelerado. Pero en fin… nuevos tiempos, nuevas formas. Esto es internet, esto es la globalización y así os lo he contado…

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