En Girona por Sant Jordi…

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Cuando a uno le sale una hija escritora, ya sabe que el día de Sant Jordi será un día especial y este año me ha tocado pasarlo en Girona. Fue una tarde entre tenderetes de toda clase de libros y en especial en el que firmaba sus libros para acabar tomando un te en la cafetería donde lo presentaba.

DSC_1701Para empezar y como de costumbre me he deje caer por la Plaza San Félix para cumplir con el ritual. Cual os preguntareis? Pues mirad, si algún día vais a Girona dejaros caed también por esta plaza situada en la zona antigua de la ciudad y veréis pegado a un lado de la plaza una curiosa columna con la imagen de un león. El conjunto se llama “el cul de la lleona” y os sorprenderá ver que hay mucha gente que se sube a unas escaleras y con un ligero esfuerzo, acerca los labios y como vulgarmente se dice, hacen el ritual de besarle el culo a la leona.

DSC_1693Según cuenta la historia, parece ser que en la calle Calderers hace muchos años, se encontraba una hospedería que tenia por nombre “l’Hostal de la Lleona”. Como tema de marketing y reclamo de viajeros, encastada en la pared de este establecimiento, había una columna por la que trepaba una leona. Estaba a una altura tal que cualquiera que pasara por ahí podía tocarle el culo sin dificultad alguna.

Tanta es la tendencia escatológica de las personas, que de tanto tocarle el culo a la leona, esta acción se convirtió en una costumbre cotidiana para todo aquel que pasaba por la calle. Incluso para los foráneos que visitaban la ciudad se les recomendaba la costumbre de tocarle el culo de modo que, y ahí la imaginación humana es infinita y según la conveniencia de cada visitante, si así lo hacían, nunca más abandonarían la ciudad o también, si lo hacían, volverían con toda certeza.

DSC_1720Con el paso del tiempo, esta costumbre fue cambiando cuando, en lugar de tocarle el culo, a alguien se le ocurrió besárselo. Y como el género humano, tonto de remate, casi siempre tiende a imitar lo que hace del resto, al cabo de poco tiempo todo aquel que pasaba por la calle se acercaba a la leona para besarla.

Y así han pasado años y años y la costumbre sigue tan viva como el primer día. Lo que sí ha hecho el tiempo es que el hostal desapareciera y la columna con su leona se desplazara a su lugar actual, frente a la iglesia de San Félix. Ahora, a diferencia de lo que pasaba en su antigua ubicación, es necesario subir unas cortas escaleras para poder cumplir con el ritual no con cierta dificultad.

DSC_1703Por lo tanto, si estáis de visita por esta encantadora ciudad, recordad antes de acabar vuestro paseo, de ir a besar el culo a la leona. Es una buena forma de garantizarse, como a un servidor le pasa, que de cuando en cuando me pierdo por sus estrechas callejuelas medievales y como no, tomar de nuevo un buen café con leche y un “xuxo” para merendar.

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